Detrás de un render fotorrealista hay una cadena de trabajo bastante concreta: alguien interpreta el boceto CAD o el modelo STEP, alguien calibra los materiales PBR y la iluminación HDRI, alguien arma la ficha con resolución, formato de entrega y variaciones de cámara. En HighEnd CGI esos roles no se separan del resultado: si el catálogo se organiza por familia de asset —muebles, electrodomésticos, envases, piezas mecánicas y packaging—, cada persona sabe qué parte del flujo le toca y qué revisar antes de que el lote salga.
Lectura de bocetos y modelos
El punto de partida define casi todo. Trabajamos sobre bocetos CAD, fotos de referencia o modelos STEP, y ahí se decide qué vistas hacen falta, qué zonas del ensamble necesitan un corte y dónde conviene una vista explosionada. Si la geometría llega incompleta, se resuelve antes de encender cualquier escena.
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Calibración de materiales e iluminación
Madera, metal, vidrio, tapizado o cartón no se comportan igual bajo la misma luz. La calibración de materiales PBR y la iluminación HDRI se ajustan por pieza, y esa es la diferencia entre un render correcto y uno que aguanta una ficha de catálogo impresa o una presentación comercial.
Renders de mobiliario
Fichas, turntables y rondas de corrección
Cada entrega se documenta con parámetros de cámara, resolución y cantidad de variaciones. Los turntables animados y las vistas explosionadas se suman cuando el producto necesita mostrar su silueta completa o explicar cómo se arma. Las rondas de corrección están incluidas y los plazos se acuerdan por lote.
Ensambles técnicos
Envases y presencia de marca
En packaging el reflejo, la transparencia y la etiqueta cargan buena parte de la percepción. Se parte de una foto de referencia o del modelo CAD del envase, se calibran los materiales y se entrega un turntable que permite verlo desde todos los ángulos, con cambios de color de tapa o etiqueta si el equipo de marketing los necesita.
Envases y packaging